Almázcara majara.
Un mencía muy cabal


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«El secreto está en la viña». Por tópica que parezca la frase, nunca la afirmación fue más cierta. El ‘Almázcara Majara’, inicialmente ideado como un vino de garaje, es la más alta expresión del terreno en el que enraizan hondo las cepas de las que nace. Puro ‘terroir’.

RAFAEL BLANCO

Majara, que encadena la primera sílaba de los nombres de quienes idearon el proyecto inicialmente radicado en Almázcara, no hace precisamente mención a una idea loca que un día tuvieron tres chiflados que, si acaso lo fueran, sería por el vino. No. Majara es un proyecto muy cabal, como cada uno de los vinos a los que ha dado origen, aunque quizá sea éste, el primero que salió de la bodega, el que mejor sintentiza el ideario.
Nacido de la vendimia del 2004, el que ahora llega al mercado es un 2010. Entre uno y otro faltan dos elaboraciones, porque el compromiso de la bodega y muy en concreto para este vino es que sólo se certificará en añadas que garanticen la más alta calidad de un tinto que en realidad es un capricho en todo el proceso, incluida la distribución sólo a través de algunas vinotecas y para las cartas de algunos restaurantes muy escogidos en distintos puntos del planeta.

El origen es la viña de Jaime, una parcela de sólo hectárea y media que plantó en Campo el abuelo de quien se menciona en el nombre de la finca. Cepas de más de 70 años —«las más viejas que tengo», afirma Manuel Benito Otero, socio y responsable técnico de la bodega—, dispuestas en bancadas en una ladera con orientación sur-suroeste de mucha pendiente y sobre las que se practica una viticultura ecológica sin herbicidas ni sistémicos, producen entre 2.500 y 3.000 kilos de uva pequeña de racimo suelto con la que se elabora el Almázcara Majara. «Hay muchas clases de Mencía como consecuencia del uso de clones distintos. En este caso son cepas de la llamada Mencía de hoja blanca», explica Otero, un enólogo experimentado y muy racional en el desarrollo de los procesos técnicos que confiesa un único secreto que hace de este vino un tinto excepcional: «El secreto es la viña. No hay nada más». «Es un vino inicialmente planteado como de garaje, con dieciocho meses de permanencia en barrica, mayoritariamente nueva y siempre francés y de 225 litros», afirma. En definitiva, la mejor uva posible, mucha concentración y excelente madera para un tinto top, el que marcó el inicio y definió el proyecto. Un vino corpulento, estructurado, pero a la vez elegante y fino. Y con una gran capacidad de envejecimiento y larga conservación en las bodegas de quienes tengan el gusto.

 

ALMÁZCARA MAJARA

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www.almazacaramajara.com
C/ Las Eras, 9. Almázcara

Fue el primero y es el de referencia de
la bodega, pero no el único. Tras él llegaron el también mencía (8 meses) ‘Jarabe de Almázcara’ (13.000 botellas; 14,20 euros en tienda) y el ‘Amphora de Cobija del Pobre’ (1.400; 19,00), añejado en ánforas de barro. Y entre
ellos dos godellos: ‘Cobija del Pobre’ (9.000; 13,50) y ‘Demasiado Corazón’ (nueve meses en barricas de 500 litros, 1.000; 26,00). El próximo, antes de
fin de año, un espumoso rosé: ‘EMMM’.

Calificación: DO Bierzo.  Tipo: Tinto crianza 2010. Variedad: Mencía. Envejecimiento: 18 meses en roble francés. 
Grado alcohólico: 14,2º. Servicio: 18 grados. Consumo: En cinco años o seis años. Producción: 1.800 botellas. Precio en tienda: 45.00 euros.

■ Rojo cereza con tonos cardenalicios. Potente
y de color muy profundo.
■ Intenso. Aromas a madera francesa y frutas rojas, con presencia de especias y notas a humo.
■ Estructurado, volumi-noso, carnoso y con grasa. Taninos nobles y muy bien ensamblados en el conjunto. Gran densidad.