Buencomiezo,
mencía de grandes principios


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«Mantener la tradición haciendo a la vez un vino de corte moderno». Es el buen principio que inspira el ‘Buencomiezo’, un soberbio mencía elaborado «con cariño y pasión» que evoca la larga tradición familiar y que se sitúa en la vanguardia enológica del Bierzo.

RAFAEL BLANCO

Es, con esa omisión gráfica en el uso del lenguaje popular, el nombre del vino y de la viña de la que procede, pero también una premonición. Buencomiezo nace en el 2011. Es, pues, su primera elaboración. También la de la bodega. Adornado con la Medalla de Oro en los Premios Nuevo Vino del International Wine Awards y avalado por otras distinciones, este crianza pretende ser ahora y en lo sucesivo «un vino representativo del Bierzo con un toque moderno que lo identifique y llame la atención como mencía», defiende Noelia Feo, coautora de este y los otros tintos de la bodega a la que pone nombre su padre.

Bajo la exigencia compartida de la que la madera, nueva y de segundo y tercer uso, no marque el vino, la idea es «que la protagonista sea la variedad, que la barrica la respete y la acompañe, pero que de ninguna manera la enmascare». «Nos gusta el resultado», afirma satisfecha la joven que ejerce de enóloga con formación técnica y larga experiencia en el sector. «El producto es la clave del vino y en nuestro caso la uva recibe el mejor trato posible en la viña y en la bodega», argumenta Feo Esquinas, que remite a la representación gráfica en la etiqueta al hablar del proceso de la tierra a la copa y a la numeración de las botellas por el orgullo del resultado alcanzado y la exclusividad del vino. Desde esa base y con esos principios, no hay secretos en la vinificación: vendimia manual doblemente seleccionada en viña y en mesa, despalillado, maceración prefermentativa durante dos o tres días en pequeños depósitos de acero de 2.000 litros para extraer aromas y sabores, fermentación alcohólica voluntaria sin levaduras añadidas, maceración posfermentativa, suave prensado para evitar verdes y amargores de la pepita, maloláctica en inoxidables y paso a barricas de robles francés y americano, con coupage final al gusto, nunca condicionado por porcentajes previamente definidos. El resultado, que sobre todo se comercializa en el entorno geográfico mientras la bodega trabaja en la apertura de mercados, puede disfrutarse por ejemplo en la vinoteca Silbaritas, del Plaza Gourmet, en la primera plata del Mercado de Abastos de Ponferrada, donde la autora lo servirá cerrando ella misma ese ciclo que es convicción: «De la tierra a la copa».

AURELIO FEO VITICULTOR

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C El Oteiro, 7. San Andrés de Montejos

Cepas prefiloxéricas que ya superan largamente los cien años son el origen de los vinos de Aurelio Feo Viticultor, fabulosos tintos que mencionan en sus etiquetas el gran símbolo del Bierzo que ondea en su bandera o las parcelas de origen en una zona histórica de producción que asienta en San Andrés de Montejos este joven proyecto vitivinícola rigurosamente familiar, que toma el nombre de quien lo lidera con enorme ilusión y muy firmes convicciones.
Ya en su tercera elaboración, el ‘Cruz de San Andrés’ (3.000 botellas; 6,00 euros en bodega) alcanza la madurez tras permanecer cinco meses en barrica, una fórmula ya ensayada con éxito a partir de la vendimia de 2012 y que ahora es tendencia en el Bierzo frente a los tintos rigurosamente jóvenes. Centrada en los tintos —«que nos han dado muchas alegrías», afirma Noelia Feo—, el tercero de la casa es ‘Montelios’ (18 meses, 750 botellas y 18,00 euros) que hace referencia en su etiqueta a la viña del entorno del castro prerromano de San Andrés de Montejos, el Monte del Sol.

Calificación: DO Bierzo Tipo: Tinto crianza 2011. Variedad: Mencía. Envejecimiento: 12 meses .Grado alcohólico: 14,5º Servicio: 18 grados. Consumo: En 3 o 4 años. Producción: 4.500 botellas. Precio en bodega: 14,50 euros.

 

■ Picota intenso con ribete granate. Buena lágrima que anuncia un vigoroso cuerpo.
■ Intensidad y finura. Fondo mineral cubierto por frutas del bosque y tostados cremosos. Ahumados con especias suaves evolucionando hasta llegar a balsámicos.
■ Untuoso, con logrado equilibrio entre fruta y madera y taninos bien integrados. Redondo, aterciopelado, elegante y muy persistente.