Casa Ramón, desde 1982


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Localizado en Molinaseca, este restaurante es una referencia en el marco gastronómico berciano. Más de 30 años avalan su buen hacer, apoyado en materias primas de primera calidad entre las que sobresalen el pescado del Cantábrico y las carnes rojas

M. J. ALONSO

Situada en una de las localidad más esbeltas y turísticas del Bierzo, hito dentro del Camino de Santiago Francés, Molinaseca; se encuentra el restaurante Casa Ramón, que desde 1982 ofrece a sus clientes las mejores calidades, con materias primas de primera línea y elaboraciones gastronómicas al más puro estilo tradicional, sin renunciar, eso sí, a la innovación en algunos maridajes que en boca son una explosión de sabor incomparable.

Toda su carta es una delicia, pero especial relevancia han cobrado desde sus orígenes las carnes rojas y el pescado fresco del Cantábrico que no es fácil encontrar en todos los restaurantes de la geografía comarcal. El Bierzo tiene fama de ser un buen comedor y desde luego Casa Ramón cumple y cubre todas las expectativas que en la tierra con más sellos de calidad (el botillo, el vino, la manzana reineta, la pera conferencia y la castaña) han fijado los turistas y los propios de casa.

Casa Ramón ha sobrevivido a las modas de la cocina de diseño y lo ha hecho con la máxima que aportan los platos de siempre, elaborados como en casa y con una base de calidad suprema mantenida, en gran parte, gracias a la fidelidad de los clientes, que durante todos estos años han apostado por los platos que salen de su cocina. Entre ellos pueden mencionarse el solomillo con foie y oporto, las alcachofas con langostinos, foie y molleja de pato —esta es una creación recientemente incorporada a la carta—; el huevo sorpresa, que esconde un huevo escalfado con Caviar de Oricios, trufa, foie y jamón ibérico en su interior; el mero del Cantábrico o la crema ligera de patata de base con zamburiñas y boletus a la plancha.

Platos, todos ellos, consistentes y capaces de hacer agua cualquier paladar que no pierden tampoco su gracia ni su calidad en la parte más dulce de la velada. Los postres de Casa Ramón, todos caseros, son una forma deliciosa de poner el punto y final a una comida de altura. La torrija con helado de galleta y chocolate caliente conquista hasta al comensal más exigente y nada que decir de la tarta de queso de la casa, acompañada de helado de manzana, mermelada de ciruela y pera. Una delicia que es tradición en Casa Ramón, ya que está presente en su carta desde el mismo día en que este restaurante abrió sus puertas en Molinaseca de la mano de Ramón Balboa. Ahora él ya está jubilado, pero es su hijo, Jorge Balboa, el que ha puesto su manos en la cocina para seguir con la tradición familiar.

En Casa Ramón se trabaja con carta pero también con menú diario (de lunes a viernes) adaptable a todos los bolsillos y conservando en todo momento las calidades de la carta de referencia. Además, este establecimiento también pone sus instalaciones a disposición de cualquier persona para la celebración de eventos como comuniones o bautizos. Su comedor —envuelto por la magia de una decoración rústica donde predomina la madera y que recuerda a los mesones de toda la vida que salpican la geografía berciana— tiene capacidad para hasta setenta comensales.

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Arriba, Jorge Balboa con una de sus creaciones (alcachofas con langostinos, foie y molleja de pato). Abajo, el cocinero con su equipo de cocina, Vicky y Tere, en el restaurante. L. DE LA MATA