De viaje a… Camponaraya


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Nació de la unión de dos pueblos separados por un arroyo: Campo y Naraya. En sus orillas vivieron los hombres mucho antes de que llegaran los romanos. Tierra rica, tiene denominación de origen en su huerta y sus frutos. Y es territorio de ferias, antiguas y con solera. Camponaraya está de fiestas, las de la Soledad. 

S. VERGARA PEDREIRA

De aquel castro que debió de ser antes de que llegaran los romanos apenas queda un muro y los restos enterrados y desenterrados de cerámicas. Pero debió de gustar desde antaño este territorio verde en el vergel del Bierzo, pues anduvieron siempre los hombres por aquí, en la zona que luego ocuparon dos pueblos divididos por un arroyo. A un lado Campo, al otro Naraya. Y así estuvieron, hasta que en el siglo XV se unieron para no separarse más. De momento, pues basta echar estos días un vistazo a Escocia y Cataluña para no volver a ser tajante. Nunca más.

Volviendo a Camponaraya, la aldea de origen medieval alimentada por el Camino de Santiago conserva bien viva la memora de su afamado mercado de ganado, que se celebraba en mitad de la Plaza de los Portales. De ese pasado de esplendor, con escudos heráldicos incluidos, queda en pie la Casona del Marqués y el recuerdo de otras casas solariegas, de viejos hospitales de peregrinos, el de la Soledad y el de San Juan de Jabero, que ya sólo constan en los libros de historia, o de la iglesia que cayó para que en su lugar se alzara la plaza, el sitio elegido para comerciar lo que ‘fabrica’ esta tierra desde mucho antes de que su polígono se convirtiera en piedra angular de la industria berciana, enclavado en los caminos que llevan al Noroeste, a un vistazo del barrio que pone el final a Ponferrada, que bastan 10 minutos para estar en la capital del Bierzo.

Su pasado de ferias y fiestas sigue siendo hoy realidad. De las tradicionales a las específicas, centradas en el caballo o los perros. Y espera el pueblo que otra actividad, la de la viticultura, dé impulso a la zona, sino en la vides sí en el museo, en la ‘Casa del Vino’, donde mostrar las excelencias de una tierra fértil, de vino y reineta, de pimienta, cecina y pera, de castaña y, claro está, del gran botillo.

Se abrió aquí la primera cooperativa vitivinícola del Bierzo y su campo tiene, con razón, denominación de origen, en las frutas y las hortalizas.

Se habla por estas tierras gallego y no falta el pulpo, cocinado de una manera tan sabrosa que hasta hace dudar si no nació aquí la tradición milenaria de cocer el octópodo y sazonarlo con pimentón y sal. No hay bar del pueblo donde no den este deliciosa tapa

En fiesta está ahora la localidad, la de la Soledad, la Virgen de la capilla más venerada de Camponaraya.