De viaje a…
Hospital de Órbigo


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Cruce de caminos, dicen que aquí todo el mundo es bien acogido. Será por sus albergues, su camping, por su gastronomía o quizá por fiestas como las del Passo Honroso

PABLO RIOJA BARROCAL

Con las Justas del Passo Honroso a pocas horas de llenar las calles de Hospital de Órbigo, la localidad leonesa se convierte sin duda un fin de semana más en un importante punto para el turismo de calidad. Ahora toca centrarse en recrear las andanzas de Don Suero de Quiñones, pero a lo largo del año son muchas las iniciativas que dan fama y prestigio a este pueblo situado a pocos kilómetros de la capital, en dirección a Astorga.

Acostumbrado desde hace siglos a dar cobijo a gentes llegadas de todos los lares, Hospital destaca principalmente por ser paso obligado de peregrinos. Sus vecinos los cuentan por decenas, cientos e incluso miles. Todos con mochila al hombro y el mismo objetivo; encontrarse cara a cara con Santiago. De hecho, tal es la importancia de esta etapa dentro del Camino, que esta localidad cuenta con hasta cuatro albergues, así como diferentes hostales, casas e incluso un moderno camping municipal que comienza a gozar de sus días de gloria precisamente con la llegada del buen tiempo.

Me recuerda su alcalde, Enrique Bustos, que en Hospital de Órbigo puede degustarse la cocina tradicional leonesa como en pocos sitios. «Cualquiera de nuestros bares y restaurantes dará buena cuenta de ello», insiste. Aunque si hay un plato por excelencia aquí esas son sus sopas de trucha. Truchas que han elegido las aguas de esta zona como el mejor sitio para vivir y morir.

Justo este sábado, coincidiendo con el comienzo de las Justas Medievales, arranca también la Semana Internacional de la Pesca, otro de los eventos importantes del calendario.

Jornadas culturales, concentraciones moteras, fiestas patronales y otras iniciativas —tanto de carácter público como privado— bombean el corazón de una localidad histórica.

No me quiero olvidar en este breve recorrido por lo mejor de Hospital de su majestuoso puente, emblema de la villa que descansa en la margen izquierda del río Órbigo. De origen medieval, pasearlo o verlo a lo lejos transporta al instante a otra época, donde el trueque, los bufones, caballeros y damas dominaban el territorio. «Es siempre buen momento, pero visitarlo de noche no tiene precio», asegura Bustos.


Además de sus Justas Medievales del Passo Honroso, santo y seña del turismo en esta localidad, destaca su Semana Internacional de la Pesca y las fiestas patronales. Es paso obligado para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago. JESÚS F. SALVADORES