De viaje a Laciana


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Sus incontables rutas, recovecos naturales y paisajes se antojan imprescindibles para los amantes de la bicicleta o del senderismo, sobre todo cuando la primavera reverdece el horizonte de Laciana. La de las minas y brañas, la Zamora o la de Cueto Nidio son algunas de las más bellas e impactantes de todo el municipio.

PABLO RIOJA BERROCAL

Parte del rico patrimonio que da vida a la comarca de Laciana -y por ende al municipio de Villablino- lo representan sus rutas de senderismo, prestas a recorrerse tanto a pie como en bicicleta, sobre todo cuando la primavera reverdece montes y cumbres. Una de tantas, diseñada especialmente para afrontarse sobre dos pedales, es la conocida como Minas y Brañas, un apasionante recorrido por la historia minera del valle. Entre otros recobecos cruza el paso a nivel del ferrocarril Villablino-Ponferrada, la localidad de Villager, el poblado de Buxionte o San Miguel, que a pesar de haberse anexionado como barrio de Villablino conserva aún todo su sabor tradicional.

Otra ruta, en este caso para completarse caminando, es la de La Zamora, de unos 7’6 kilómetros de distancia. Comienza en la plaza Sierra Pambley y podría decirse que es corta, fácil de recorrer y con varios atractivos como la Collada de Sosas, una antigua lechería, un molino hidráulico para el cereal así como el propio alto de La Zamora. Este último permite distinguir con facilidad la corona de un castro pre-romano en el que se realizaron excavaciones a mitad del siglo XX y además discurre sobre un tramo empedrado que soportaba los carriles por donde era transportado el carbón extraído de las bocaminas cercanas.

Más larga y complicada es la Ruta Cueto Nidio que parte de Rabanal de Arriba. Los expertos recomiendan llevar ropa de abrigo incluso en verano debido a la altitud. El camino abandona el pueblo y comienza un ascenso poco pronunciado, pero continuo, hasta las brañas de Cubajo donde es posible contemplar con detalle las cabañas en las cuales vivían y viven los brañeiros, las outseras donde conservaban la leche o los cierres de los prados. El ascenso se realiza por el antiguo camino que llevaba a las brañas de Viforcos, subiendo en zigzag y con una fuerte pendiente. Al llegar al collado que separa los valles de las brañas de de Cubajo y Viforcos, la ruta se dirige a Cueto Nidio. El descenso a Rioscuro de Laciana es vertiginoso, atravesando escobales, pastizales y notables bosques de robles y abedul. Al llegar al fondo del valle, se cruza el río Sil por un magnífico puente para llegar a Rioscuro, localidad con interesantes manifestaciones de arquitectura tradicional. Todo acaba en Rabanal. La última de las propuestas, que no de las rutas que se extienden por Laciana, es la Braña de San Justo, que va desde El Villar de Santiago a Rioscuro. Destaca por su camino en pendiente hacia el río. El viajero se topará con la ermita de San Justo, el valle de Brañarronda, el collado de la Muezca. Las veredas que conducen a la
Braña de las Murias serán una de las últimas paradas de esta peculiar visita.

Asimismo, antes de verano el Ayuntamiento va a señalizar tres de cicloturismo. La primera de ellas es la Ruta de los Chozos, que recorre las localidades de Villablino, Robles y Sosas; la famosa Ruta Verde entre Caboalles y Orallo y otra ramificación de la Ruta Verde desde vega del Palo hacia Caboalles de Arriba, Caboalles de Abajo y Villablino.

laciana