De viaje al patrimonio del silencio


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Allí donde los santos buscaron retiro mitigando el sonido de la propia naturaleza, en el corazón de la Tebaida Berciana, se despliega la joya natural de Ponferrada. De Peñalba a Montes siguiendo el Oza se encuentra la paz, mientras que a los pies del enclave que tomó su nombre de la Tebas egipcia, Los Barrios de Salas dan fe de la arquitectura más castiza y sus casas cuentan la historia de antiguos linajes
Iglesia de Peñalba
La Cueva de San Genadio
Peñalba de Santiago
Monasterio de Montes

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Calles empedradas y casas solariegas, algunas blasonadas, que comparten escena con viviendas de labranza típicamente bercianas dibujan el entramado urbano de los pueblos de Villar y Salas de los Barrios y Lombillo, declarados BIC en la categoría de Conjunto Histórico este mismo año tras años de paralización del expediente.L. DE LA MATA / ANA F. BARREDO

MARÍA CARRO

A los pies del pico Aquiana, en el sureste del Bierzo y siguiendo el curso del río Oza, se encuentra un lugar sagrado: el Valle del Silencio. Sagrado porque en él se establecieron a partir del siglo IV diversos ermitaños cristianos que buscaron el retiro para dedicarse a la oración y a la meditación. Enclavado en la Tebaida Berciana —un remanso de paz entre castaños, robles, nogales y alisos cuyo nombre atribuyen algunas referencias a la similitud con la antigua ciudad de Tebas (Egipto) y para el que se ha solicitado la declaración de Patrimonio Histórico de la Unesco— en este valle alcanzaron la santidad monjes como San Valerio, San Fructuoso (fundador del Monasterio de San Pedro de Montes) y, por supuesto, San Genadio, que dio su nombre a la cueva de retiro espiritual que hoy se ha convertido en un importante polo de atracción turística, accesible desde Peñalba de Santiago.

Reconstruido piedra a piedra, Peñalba es la referencia rural por excelencia del municipio de Ponferrada. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Etnológico en 2008, dispone de un amplio patrimonio arquitectónico, fiel reflejo de la arquitectura tradicional berciana, y está envuelto por la inconmensurabilidad de una naturaleza virgen, frondosa y salpicada de leyenda. Pero quizás sea su iglesia la más brillante de sus joyas. Construida en la primera mitad del siglo X y de arquitectura mozárabe, fue declarada Monumento Nacional en 1931. Una puerta con doble arco de herradura apoyada en tres columnas de mármol se abre a su interior, en el que también dominan los arcos de herradura. Cabe destacar los restos de pintura mural decorativa que se conservan entre sus muros, ocultos en parte por los revoques llevados a cabo en sus paredes.

Pasear por Peñalba de Santiago, disfrutar de un plato típicamente berciano en su cantina o alojarse en alguno de sus muchos establecimientos de turismo rural es una experiencia única que permite al visitante sumergirse en la profundidad del silencio y llenarse de paz tan sólo con mirar al horizonte, franqueado por los Montes Aquilianos. No muy lejos de este pueblo se encuentra Montes de Valdueza, más natural que Peñalba. El punto de referencia aquí es el Monasterio de San Pedro de Montes (BIC desde 1931), enclavado en el estilo arquitectónico hispano visigodo pero cuya visita supone un recorrido por diferentes estilos y épocas: el prerromático, visible en algunos capiteles que aún se conservan; el románico de la torre y las ruinas del claustro y la fachada de la iglesia, pertenecientes al siglo XVIII.

También en Montes se encuentra la Ermita de la Santa Cruz (s.XVIII) que conserva algunos restos del edificio originario fechado en el siglo X, como varios relieves mozárabes y visigóticos. Son, los hasta ahora descritos, recursos indispensables de la Tebaida. Un territorio de enorme potencial que el Ayuntamiento de Ponferrada está dispuesto a impulsar con la creación de un centro de interpretación que podría ubicarse en la iglesia de Manzanedo. No obstante, la apuesta de la administración local por esta zona como recurso turístico queda patente con la puesta en marcha de un servicio de microbús que comunica Ponferrada con el Valle del Silencio. Se inauguró este verano y quedó circunscrito a la época estival, pero el Ayuntamiento estudia ampliarlo también a períodos como Semana Santa y otras fechas señaladas. En la misma línea se activó también un autobús a Las Médulas. Y es que la estancia en Ponferrada da para mucho. Las Médulas, Ancares, Fornela... todo es accesible desde la capital del Bierzo.

Enclaves más alejados y otros a escasos kilómetros del casco urbano, caso de Los Barrios de Salas (BIC en la categoría de Conjunto Histórico) en los que se asienta la denominada Ruta de las Cinco Iglesias que bordea el entorno de la Tebaida y recorre los templos de la Encarnación y San Martín (Lombillo), la Visitación (Salas), y el Cristo y Santa Columba (Villar). Una formidable manera de conocer algunas de las más importantes muestras del patrimonio berciano en uno de los núcleos poblacionales más bellos del municipio ponferradino, donde las casonas solariegas, algunas blasonadas de los siglos XVI y XVI, copan la atención de quienes pisan las calles empedradas de cualquiera de sus pueblos. Viviendas con linaje que, tanto en Salas y Villar, como en Lombillo; comparten espacio con otras típicamente bercianas de uso agrícola y ganadero, las de labranza.

Entre las construcciones más destacadas de Villar, se encuentran las casas de los González, Nicolás Carrera, Ponce de León, Valcarce y Yebra. En Salas, también las viviendas blasonadas de los Rochas, Valcarce y Salazares son objeto de atención. Pasear entre sus calles es regresar el pasado noble impreso en su historia vertebrado, en gran medida, en torno a la producción vitivinícola. Un paseo entre patrimonio vivo al que puede ponérsele la guinda en el mirado de Lombillo, a la caída del sol, cuando la panorámica de los Montes Aquilianos va más allá de la maravilla.

De la naturaleza pura en la que hasta el agua se oye correr entre las rocas contraviniendo al silencio que le da nombre, a la piedra más castiza y los símbolos del linaje que corre por las venas de Los Barrios de Salas. Todo ello amparado por la Tebaida Berciana que ansía el reconocimiento que ha demostrado merecer. La Ponferrada más rural se despliega ante los ojos de quien osa traspasar un encanto urbano. La senda de los Monjes de Ponferrada a Montes, la Ruta de los Canteros, que comunica la capital del Bierzo con San Miguel de las Dueñas, un paseo por el Monte Pajariel —el pulmón verde de la ciudad— o la subida al Morredero son algunas de las opciones que ofrece Ponferrada a los amantes del deporte de naturaleza, en la Tebaida y fuera de ella.

El Monasterio de San Pedro de Montes es una de las principales joyas patrimoniales de la denominada Tebaida Berciana y el paisaje que lo envuelve, casi virgen, su mejor carta de presentación. Ubicado en Montes de Valdueza y próximo a Peñalba de Santiago, es parada obligada para quienes quieran conocer de cerca la historia del municipio que acoge a la capital berciana. L. DE LA MATA