Flotar sobre León


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Es el vuelo del Duende, la réplica del mítico globo el Dragón Cazurro del comandante Lorente que surcó los cielos de la provincia en los 70. Ahora, sus discípulos viajan sobre León hasta donde el viento los lleve. La aventura de volar en globo y sentir que se flota.

SUSANA VERGARA PEDREIRA

Un pedazo de historia se recorta sobre el horizonte de León. Una réplica del Dragón Cazurro, el globo mítico que surcó los cielos de la provincia, vuela de nuevo. De la idea romántica del comandante José Luis Lorente, pionero de la aerostación moderna en el país, a la de Julio González, que ha hecho una réplica perfecta de este globo con el que se puede contemplar León como lo haría Ícaro.

Flotar en el aire. Es la sensación de volar en globo. No hay ni vértigo ni aceleraciones. Un viaje suave entre corrientes. Va el globo donde le lleva el viento. Y es el viaje con mayúsculas.
En globo volaron por primera vez los hombres. El sueño largamente acariciado quizá desde que un humano alzó la vista al cielo y contempló el vuelo de las aves se hizo realidad en agosto de 1709, cuando el sacerdote brasileño Bartolomeu de Gusmao demostró ante el rey Juan V de Portugal en la Casa de Indias de Lisboa que un globo de aire caliente no tripulado era capaz de llegar al cielo, aunque para la historia han pasado como protagonistas de la hazaña los hermanos Montgolfier, que ensayaron ya desde pequeños delante de una fogata las posibilidades que ofrecía el aire caliente. Joseph y Jacques lanzaron su primera globo, hecho de tela y papel, el 4 de junio de 1783 sobre un mercado francés. Luego se atrevieron con una demostración en Versalles ante Luis XVI y María Antonieta. Era septiembre de ese mismo año. Una oveja, un gallo y un pato fueron sus primeros pasajeros. Un mes más tarde, los animales de granja fueron sustituidos por Jean-François Pilâtres de Rozier, que se atrevió a montar en la canastilla y dejar que los hermanos Montgolfier soltaran lastre y dieran cuerda.
En la década de los 70, Julio y un grupo de amigos persiguieron el sueño de Ícaro. El comandante Lorente se lo hizo posible. Fue en León, la misma ciudad que surca ahora El Duende, el globo favorito de Julio copia perfecta del Dragón Cazurro.

Ha volado sobre el Círculo Polar Ártico y con su empresa —Volaren— ha recorrido los cielos de España y parte del mundo. Han sido campeones de España, campeones del Mundo y campeones de los Juegos Aéreos Mundiales WAG. En septiembre irá a Guanajuato (México) a la segunda mayor concentración del globos del mundo, pero mientras, cada fin de semana sube en su barquilla y de ahí al cielo a grupos de leoneses, de nueve en nueve como máximo, para que echen un vistazo a lo que ven las aves. Lleva 25 años con esta pasión convertida en misión, en tarea, en tajo, trabajo. Salen de un punto de la ciudad y van donde el viento los lleve. Por tierra, un vehículo sigue al globo para recoger a los pasajeros en el lugar de aterrizaje y traerlos de regreso a León.

Como el invento de los hermanos Montgolfier, el aire caliente eleva el globo. Ahora mediante un quemador de propano. Pero a diferencia de aquella época, hoy se puede ver directamente en el Facebook y compartir experiencia con el millón de personas que han contemplado el vuelo del Dragón. En la página aerostatosleon. O levantando la vista sobre los tejados.

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