Lágrima de Vitalis.
El albarín que nace gota a gota


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Si la lágrima es la expresión visible de la emoción en las personas por una alegre e inesperada sorpresa, su traslación al vino puede tener también esa posibilidad como sensación, pero además remite a una forma muy selectiva de interpretar el proceso de vinificación.

RAFAEL BLANCO

Lágrima de Vitalis, la etiqueta con la que la bodega de Villamañán identifica sus dos vinos jóvenes —el albarín que nos ocupa y un rosado de Prieto Picudo—, es, más allá de una referencia emotiva y un mensaje cargado de simbolismo, una manera de interpretar y hacer el vino a partir de la más pura selección que puede hacerse del mosto: el que sangra del depósito por el escurrido gota a gota de las uvas, sin intervención mecánica ni ejercicio de presión.

La flor, el mosto yema para vinificar, que reduce el aprovechamiento de la uva de los habituales 0,74 a, en este caso, 0,50 litros por kilo, garantiza en cambio la más alta preservación de la intensidad y la pureza de los aromas y los sabores, expluyendo los herbáceos y la aspereza que pueden aparecer en el prensado de la uva. «Es el precio que tienes que pagar si aspiras a conseguir la más alta calidad», explica Francisco González Bernardo, que es quien lidera este proyecto familiar, el más ambicioso de los que en los últimos años se adhirieron a la Denominación de Origen Tierra de León.

El resultado de ese «secreto» en la elaboración —ocho horas de maceración a diez grados de temperatura— es un blanco de altísima intensidad aromática —lo son este año todos los albarines—, intencionadamente un punto glicérico que lo hace más bebible, untoso, voluminoso y corpulento en boca y de un ajustado equilibrio entre acidez y alcohol que lo hace agradable e invita a un segundo trago... o a una segunda copa.

La apuesta de González Bernado por la variedad autóctona viene de largo. Plantó con su padre hace ya muchos años varas de esa vinífera en Villeza para un producción insuficiente, pero que avala el compromiso del elaborador con un albarín del que en dos años duplicó la producción sobre todo como consecuencia de la demanda exterior, pero también local. «Falta didáctica en quienes lo hacemos e información en el consumidor, pero pronto oiremos decir: ‘Dame un albarín’».

BODEGAS VITALIS

www.bodegasvitalis.com
Carretera Villamañán-Astorga, kilómetro 33. Villamañán

La carta de elaboraciones de Vitalis incluye un rosado ‘Lágrima de Vitalis’ (50.000 bote-llas; 3,50 euros en bodega) y los tintos ‘Vita-lis Barrica’ (seis meses, 25.000; 4,00) y ‘Vitalis Crianza’ (doce meses, 15.000 del 2009; 6,00), un tinto altamente expresivo, complejo, goloso, longevo y de una inmejorable relación calidad-precio. En bodega, que cuenta con atención enoturística y una gran tienda con variedad de productos característicos, aguardan 15.000 botellas de tinto del 2012 que quizá sean ya el primer ‘Vitalis Reserva’.

Calificación: Denominación de O. Tierra de León. Tipo: Blanco. Variedad: Albarín. Grado alcohólico: 13º. Temperatura de servicio: 6-8 grados. Consumo: En el año. Producción de 2014: 13.000 botellas. Precio en bodega: 5,00 €.

■ Color amarillo con tonos verdosos, limpio, brillante y con carbónico en copa.
■  Gran intensidad aromática floral y frutal, con flores blancas, melocotón y frutas tropicales, como el lichi, pero también cítricas, lima y pomelo.
■  Muy fresco y sabroso, de gran persistencia e intensidad gustativa. Untoso, voluminoso, glicérico y equilibrado.