Los futuros Calleja


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En la montaña enseñando escalada a los futuros Calleja. La auténtica primera aventura de la mano de uno de ellos. Kike Calleja enseña los secretos de la montaña a chavales desde los 7 años. Una lección de amistad, respeto y superación. Claves para manejarse por la otra gran aventura, la de la vida. En verano. En Sabero.

SUSANA VERGARA PEDREIRA
Con sus primeros ahorros se compró una cuerda para escalar. Él y su hermano Jesús. En la Casa del Soldado, en el Húmedo. Tenía 12 años. Su hermano tres mas. La cuerda era de pita. Acabó rota. Ahora inicia a los chavales en la pasión por la montaña con equipos de alta seguridad.

Chicos y chicas que suben El Castillo, lo bajan haciendo rápel, entran por primera vez en una cueva, van monte a través y aprenden supervivencia. Todo en inglés. Donde se abre la puerta de los Picos de Europa, las montañas mágicas de León. Son los futuros Calleja. Y reciben clases de ellos y de los monitores de Nubra, la escuela de educación y aventura de Kike Calleja.

Es la iniciación a la aventura. Y a algo más. Porque la montaña envía a quien la practica mensajes de vida. Los Calleja se los desvelan a los jóvenes escaladores. Con 7 años ya se tiene edad suficiente para ‘hacer roca’ y escuchar el latido de la cumbre. Valor y valores. El más importante, con quién se sube. El compañerismo. Después el respeto. A uno mismo, a los demás, a la naturaleza. Y luego, claro, la superación personal. Llegar por fin. Alcanzar la meta. Lo explica bien Kike Calleja. Y sabe bien de qué habla.

Hizo cumbre por primera vez en el pico Polvoreda, el Correcillas para el resto de los mortales. Quince pesetas le costaba el billete del tren de Matallana. Un crío era. Él y sus amigos. Y así de pico en pico hasta que llegó al Himalaya. A la cima del Stok Kangri. Su primer ‘seismil’. No recuerda ya el año pero tiene muy claras las sensaciones.

Quizá fue allí cuando decidió que la montaña sería también su vida. Y fue así como aquella afición por la naturaleza y el montañismo que les inculcaron sus padres se transformó en objetivo. Los nietos de Cesarino, el molinero de Fresno de la Vega, convertidos en aventureros.

Todo en sus vidas gira entorno al Himalaya. Desde los nombres de sus casas hasta el de las empresas. Del Tíbet y la India se han traído una forma de entender la vida. Con los Calleja han llegado a León además alguno de los hijos de sus sherpas nepalíes. Ganesh, el ‘hijo’ de Jesús Calleja, sus amigos Sundari y Suresh, que llegó con su esposa y su hija Sabina...

Los Calleja tienen una particular filosofía que es, quizá, la clave de su éxito. «No somos buenos en nada pero hacemos de todo», ríe Kike Calleja en su oficina leonesa de Nubra. Eso, su modestia siendo grandes, les ha valido la simpatía y el reconocimiento de un mundo lleno de nombres míticos.

Y eso, y técnica y vida es lo que transmite a sus alumnos de los campus de educación y aventura de verano. Iniciación a la escalada, rápel, espeleología, orientación, tréking, pesca sin muerte y un aula flotante deslizándose por el Esla en barcazas para ver la naturaleza en estado puro, desde los insectos de los que se alimentan las truchas hasta las águilas sobrevolando las cumbres... La auténtica primera aventura. Sin ir al otro lado del mundo. Aquí al lado, en Sabero, donde los Picos de Europa empiezan a tomar forma.

callejas

Datos técnicos

Monitores especializados, alto nivel de inglés, máxima seguridad, grupos de 10 niños, desde el 29 de junio, aventura por semanas, un grupo específico para adolescentes de 14 a 17 años. En Sabero, en las antiguas escuelas, o en el albergue de Santoña. 395 euros por semana. 190 sin quedarse a dormir.

NUBRA

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