Los Silvares,
un prieto picudo prodigioso


www.diariodeleon.es
Uva seleccionada de un viñedo prodigioso, una larga crianza en excelentes barricas, respetuoso reposo en botella antes de salir al mercado y una producción limitada bajo criterios de elaboración tradicional. ‘Los Silvares’ es un ejercicio de alta enología aplicada al Prieto Picudo. Un vino de autor, un tinto portentoso.

RAFAEL BLANCO

Bajo la dirección y la generosa y entusiasta dedicación de la generación a la que Pedro Marcos transmitió su sabio legado cultural y un riquísimo patrimonio vitivinícola, la bodega que fundó su padre en 1876 sigue siendo referencia en la zona de producción del sur de la provincia por muchas razones, entre ellas su vino de más alta expresión varietal. Los Silvares toma en el nombre de la parcela de la que procede la uva, a pie de bodega. «Es la de mayor tamaño de la zona, pero sobre todo es la más exquisita», afirma Manuel Benito Otero, el enólogo que impone criterio técnico en la bodega en la que las hermanas Marcos López marcan el camino a seguir.

«Sabemos que el Prieto Picudo es muy difícil de trabajar por las condiciones del clima y el suelo, pero en cambio tiene una acidez que la convierte en ideal para hacer largas crianzas», defiende Otero, que reclama la necesidad de volver a hacer «los vinos tradicionales» de la zona. «En general no sabemos gestionar los tintos y nos ciega la moda en los rosados, con fermentaciones excesivamente largas, aromas tropicales que rompen la identidad de la variedad y demasiada prisa por sacarlos al mercado cuando en realidad no están maduros antes del verano». Pide el enólogo «dar un paso atrás» y recuperar elaboraciones tradicionales, «con aguja en el caso de los rosados —los claretes de toda la vida— y robustez y corpulencia para los tintos». Con esa manera de entender los vinos lo que en realidad hace Otero Vuelta es reivindicar la «figura imprescindible» de Pedro Marcos, a quien, así lo entiende, «el vino en general y la denominación de origen en particular deben un reconocimiento. Él fue quien tiró del carro para sacar adelante esta zona de producción y, ya entonces, hace más de veinte años, el primero y el único que apostó por el albarín, del que ahora presumen todos».

De alguna manera este soberbio Los Silvares, como igualmente lo sería el célebre primavera, que es como se conoce en la zona a ese blanco que sustenta la exclusividad varietal del viñedo del sur de la provincia, debe ser también un justo y merecido homenaje a ese visionario que vivió por y para el vino desde un infinito amor a la viña.

MARCOS MIÑAMBRES

Bodegas Marcos Miñambres SAT-
Viñedos Pedro Marcos

C/ Camino de Pobladura, s/n. Villamañán

Un rosado de corte tradicional, en realidad un clarete de los de toda la vida elaborado como se ha hecho siempre, abre el catálogo de vinos de Marcos Miñambres y es el primero por volumen (45.000 botellas de la vendimia de 2013 y la misma previsión para la de 2014; 2,00 euros en bodega). Es un vino de mesa —también lo son los otros dos de la misma referencia, ‘M. Miñambres’— que mezcla Prieto Picudo (60%) y Tempranillo (40%) en los mismos porcentajes que el tinto, tradicionalmente de excelente factura, pero que en el caso de la cosecha 2012 (12.000; 3,00) permaneció más de un año en barrica. El resultado no deja indiferente a nadie por la relación calidad-precio. El Albarín (unas 12.000 botellas del 2014, probablemente en torno a 3,50 euros), cuyas cepas son el origen de toda la plantación del varietal en la provincia, es un canto a la sutileza de una variedad singular con la que la bodega ensaya su paso por barrica (7 meses) para lanzarlo al mercado como ‘Los Silvares’ (600 botellas) y bajo la certificación de la Denominación de Origen Tierra de León.

Calificación: DO Tierra de León. Tipo: Tinto reserva 2009. Variedad: Prieto Picudo. Envejecimiento: 14 meses en barrica y 12 en botella. Graduación alcohólica: 18º. Servicio: 18 grados. Producción: 4.000 botellas. Precio en bodega: 9,00 euros.

■ Rojo intenso, bien cubierto.
■  Desprende aromas a fruta madura y notas especiales de madera nueva. Su maduración es justa y la expresión frutal, espléndida. 
■  Es tánico, pero sin agresividad ni rusticidad. Buen equilibrio entre acidez y alcohol.