Rutas del agua
para caminar


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Los históricos Canales Romanos de Las Médulas que hace siglos se convirtieron en una de las redes de abastecimiento hidráulico más importantes del país, pueden ahora visitarse a través de varias rutas. Todo ello en un total de 60 kilómetros que recorren la red meridional del yacimiento y los depósitos aluviales del río Cabrera

R. BARROCAL
Llegaron a sumar más de 600 kilómetros repartidos en nueve rutas diferentes en lo que fue la red de abastecimiento hidráulico del mayor complejo minero de la Antigüedad; Las Médulas.
Hoy, tras años de estudios liderados por el ingeniero Roberto Matías Rodríguez y el esfuerzo del Consejo Comarcal del Bierzo por recuperar su historia, una parte de los conocidos como Canales Romanos pueden recorrerse a pie merced a tres itinerarios diferentes. Apenas hace tres semanas que ‘abrieron sus puertas’ y ya se cuentan por cientos los turistas que se han adentrado a través de sus remotos parajes.

En total, las rutas constan de 60 kilómetros. Dos de ellos se superponen a la red meridional de canales de Las Médulas, la que surca la vertiente sur de los montes Aquilianos, mientras que el tercero está relacionado con el laboreo del oro en los depósitos aluviales del río Cabrera.

El sendero principal es el GR 292, un camino de gran recorrido que une el paraje de Campo da Braña— en los límites del yacimiento arqueológico de Las Médulas— con la localidad de Llamas de Cabrera, situada en las faldas del pico de la Cruz. Este tramo está dividido en 3 etapas, con puntos intermedios de paso en Pombriego y Santalavilla, e incluye diferentes variantes y derivaciones que enriquecen el contenido del sendero al dar acceso a puntos de gran interés, representativos de la red de canales. «Puede completarse en seis horas y media», aseguran los responsables de las visitas.

La segunda opción describe un itinerario lineal entre Llamas de Cabrera y la ermita de la Virgen del Valle, recorriendo sendos tramos de los canales C-1 y C-3 que destacan por la relevancia de sus restos arqueológicos y por su enorme atractivo paisajístico.

Por último, el tercer canal comunica el área recreativa de Llamas de Cabrera con el paraje del pozo Moyabarba, donde los romanos abrieron un impresionante tajo en la roca para desviar la corriente del río Cabrera y facilitar el bateo de los sedimentos acumulados en el lecho fluvial.

Las visitas guiadas se llevan a cabo los sábados y domingos a las 9.00 y a las 11.30 horas desde 10 euros. «Por las tardes es necesario realizar reserva previa y entre semana hay que consultar la disponibilidad», remarcan. Los interesados pueden enviar un mail al correo electrónico visitas@canalesromanos.es o al teléfono 694 439 933. Dado que los canales fueron construidos con un desnivel mínimo y uniforme, es fácil de entender que gran parte de los recorridos discurran sin apenas cambios de nivel.

De hecho, las subidas y bajadas que se intercalan en los itinerarios, a veces implicando importantes saltos de altitud, corresponden a tramos de enlace en los que se utilizan caminos tradicionales para cambiar de canal o dar acceso a las localidades del entorno.

Durante casi 200 años, estos canales suministraron agua al yacimiento minero, no de forma simultánea pero sí ininterrumpida, erigiéndose en parte fundamental del sistema de explotación y proporcionando la energía necesaria para derrumbar y remover cientos de millones de metros cúbicos de sedimentos aluviales ricos en contenido aurífero. Sin embargo, a pesar de su trascendencia para la comprensión histórica y técnica del yacimiento, la red de canales permaneció poco conocida e infravalorada hasta época reciente. Semienterrada por derrubios, deformada por procesos erosivos de ladera, y sepultada bajo un manto de densa vegetación arbustiva, su cartografía y estudio detallado no fue acometido hasta los primeros años del siglo XXI. 

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