Tierra de aguas bravas


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El valle vuelve a mirar al cauce. Regresa la tierra al agua. Al río indómito y su canal de aguas bravas. El Esla ha salvado a su cuenca. Convertida la revolución industrial en reconversión industrial, los hombres salieron de las profundidades y volvieron a mirar el paisaje. Y ahí estaba el Esla. Otra vez.

SUSANA VERGARA PEDREIRA
Quién sabe de dónde viene el nombre de este río que se ha convertido en agua bendita para Sabero, El Astura, Istola, Stola, Estola, Estla, el indómito Esla en cuyas riberas encontraron asilo ya los celtas, el río de la mítica Vadinia. Ha salvado del naufragio una tierra que el carbonífero eligió para hacer de sus entrañas una mina de oro negro. Milenios estuvo oculto, bajo sus montañas, enterrado el gran tesoro de la comarca. Cuando la revolución industrial se transformó en la reconversión industrial, los hombres salieron de las profundidades y volvieron a mirar el paisaje. Y ahí estaba otra vez el Esla.

Ahora es el patrimonio natural de Sabero otra vez la fuente de riqueza. Las aguas del río, que bajan por aquí con ímpetu, se han convertido en paraíso de piragüistas. En su canal de aguas bravas se disputan la primacía campeones nacionales y europeos. La próxima cita, cuando el deshielo haya terminado aunque baje el cauce aún helado, siempre frío como el témpano, será del 28 al 31 de julio, en una concentración de la categoría infantil de la Real Federación de Piragüismo, y del 1 al 7 de agosto otra del equipo nacional júnior y sub23 para preparar los Campeonatos de Europa que se disputará en Solkan, Eslovenia.

Con los mejores cauces del mundo se mide este río que pasa por Sabero y que es cita de deportistas y aventureros. Un Esla que permite también la aventura sin riesgos, adrenalina bajo control. Peripecias en el río haciendo ráfting, practicando descenso en lanchas neumáticas, bajando a ritmo de corriente hasta donde el río te lleve.

Al viejo Astura que conocieron celtas y romanos, las tribus rebeldes y las legiones de los conquistadores, al caudal que ha hecho de sus truchas fama mundial, al agua que discurre entre rocas ha vuelto su mirada un valle azotado por la crisis. Aspira el municipio a convertir el canal de aguas bravas en un referente internacional, que sea lugar obligado de paso de los campeones, que tiene ya la aprobación del seleccionador nacional de piragüismo y de la Federación Nacional.

Creen sus vecinos que de del agua se dará el salto a la tierra, un lugar de parajes naturales únicos que quedaron a salvo cuando la vieja economía de más de siglo y medio se hundió. Por esos paisajes que ocupó la ganadería y la agricultura hasta la llegada de la industria minera discurre una de las pruebas míticas de BTT, la marcha Valle de Sabero, en bicicleta por bosques profundos y praderíos de montaña que corona la mítica Camperona, nueva cita el 27 de agosto con la Vuelta Ciclista a España, entre hayedos y robledales, desde el Alto de la Cerra, donde un nuevo mirador permitirá contemplar la belleza del valle, al castillete del último pozo minero de la cuenca.

Si se pone el pie en el suelo, la Ruta de los Miradores va de paisaje en paisaje por las ruinas del Castillo de Aquilare y el antiguo Castro Vadiniense hasta la antigua factoría de Vegamediana. La otra ruta, la Minas sigue la senda de un recorrido histórico por el pasado más reciente de la comarca, casi 10 kilómetros de camino entre La Imponderable, la mina de hierro que alimentó los primeros altos hornos de España, los de la Ferrería de San Blas, hoy un museo de imprescindible visita, a la Mariate, la Eglantine, La Plata o la Sucesiva, de donde se extrajo el mineral que dio vida al valle y luego lo dejó morir.

Si se quiere trepar para ver mejor el río y su cuenca, se puede escalar con conocimiento la Peña del Castillo de Aquilare, donde se entrenan los ‘greiman’, los rescatadores del grupo especial de la Guardia Civil, Valdehuida y su famosa cresta, o el Alejico, que se cuelga sobre las aguas del Esla. Se puede ir aún más arriba, y volar desde la Camperona hasta el cielo, y bajar en parapente siguiendo el curso de las aguas. De ese río que ha salvado a su valle.

Quién sabe dónde nació la maravilla. Qué mas da si en la fuente del Naranco de Valdosín, en Valdeburón, en Tarna o en Pandetrave y el río Yuso, qué mas da si bebió de una sola fuente o son varios cauces. Es misterio este Esla que bendice con su agua a Sabero.

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Un piragüista baja el canal de aguas bravas de Sabero durante el último campeonato. Sobre estas líneas, una de las rutas de senderismo que atraviesan el valle y que recorren paisajes de gran belleza y ciclistas en la mítica marcha de BBT Valle de Sabero, la más antigua de la provincia. Abajo, la belleza natural de Sabero y el valle surcado por el río Esla, el viejo Astura de celtas y romanos.  JESÚS F. SALVADORES

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