Tras las huellas del oro


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A la sombra del Teleno los romanos excavaron durante siglos para extraer oro. Murias y valles configuran ahora el paisaje que le ha valido al municipio de Lucillo la señalización de rutas que caminan por la historia y que pasean por los recuerdos en piedra que aún hoy siguen saludando a quien llega bajo o el sol o la nieve

A. G. VALENCIA

Tierra mágica. De verdes y curvas, de altos y valles. El Teleno, el monte titular, custodia a las gentes de sus faldas. Gente arriera, gente maragata. Tierra donde los romanos dejaron su impronta, donde excavaron durante siglos para sacar oro, configurando parte de un paisaje que Lucillo sabe aprovechar. El municipio está impulsando dos rutas para caminar por la historia, para pasear entre piedras centenarias, que recorren las explotaciones auríferas romanas y los petroglifos. El pueblo de Filiel, en el municipio de Lucillo, da la salida al visitante.

La senda vuelve la vista al siglo I y II, cuando el río Duerna fue objeto de una intensa explotación minera por Roma. En la cima del Teleno se construyeron depósitos y en las laderas una tupida red de canales para el suministro de agua a estas labores auríferas. En Filiel todavía hoy son visibles las murias creadas a base de las enormes piedras que los romanos movieron para la extracción del oro. De ahí que el paisaje fuera transformado y quedara fosilizado hasta nuestros días. Es una ruta por una historia milenaria, por los yacimientos de un imperio que se dejó empapar de Maragatería.

La ruta, perfectamente señalizada, también centra buena parte de su atención en las vistas del recorrido, con un mirador frente al imponente Teleno. No se olvida de los petroglifos y deja siempre ganas de volver.
No hay que salir del municipio de Lucillo para dejarse envolver en otra propuesta de esta tierra mágica. En Molinaferrera, el Ayuntamiento ha trabajado en otra senda que propone una ruta circular al Teleno. No está desvinculado del pasado ligado al oro y en el ascenso a la cima aún son visibles los paisajes mineros naturalizados por el tiempo. El verde y los ocres toman forma en una cima que algunos llaman el techo de León. Un monte milenario, lleno de leyenda y de historia, lleno de realidad y de mitos. El Teleno, con la senda que parte de Molinaferrera, es protagonista. A lo largo de todo el trayecto son visibles los restos romanos, testigos de la historia. Canales y excavaciones, pueblos configurados por el devenir de los acontecimientos.

La senda circular al Teleno también está señalizada e igualmente ofrece un vistazo a la minería del hierro que está muy presente en la comarca, dando nombre a la propia localidad de Molinaferrera. Este camino tradicional, explican, permitía la comunicación natural entre ambas vertientes del Teleno. Una visita obligada. Un chapuzón de historia.


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El municipio de Lucillo está impulsando dos rutas que bucean en su historia, que repasan el pasado romano y que explotan, hoy de manera turística, aquellos canales auríferos. Los petroglifos, Filiel, el mirador al monte titular, Molinaferrera, los canales, La Corona (un castro minero)... Una tierra mágica, llena de historia y de leyenda, inmersa en los mitos y en la realidad. DL