Un paseo histórico


www.diariodeleon.es
El casco antiguo de Ponferrada es la mejor muestra de la historia de la ciudad. Presidido por las siluetas del Castillo Templario y la Basílica de la Encina, punto de partida para conocer la capital berciana y lugar de paso y descanso de peregrinos, concentra también buena parte de la actividad hostelera de una ‘Ponsferrata’ que reverencia su pasado.
La calle del Reloj y su torre, la plaza del Ayuntamiento y el edificio de la casa consistorial, la iglesia de San Andrés como punto de la partida de la calle Gil y Carrasco y una imagen de la glicinia de la Casa de los Escudos en su etapa en flor son algunas de las estampas más características de Ponferrada, concentradas en su casco antiguo. L. DE LA MATA / ANA F. BARREDO

MARÍA CARRO

En 1908, Alfonso XIII concedió a Ponferrada el título de ciudad, oficializando el crecimiento y la pujanza que había experimentado la hasta entonces villa. Más de un siglo después, la capital del Bierzo se presenta como una ciudad moderna y desarrollada que, no obstante, ha sabido conservar el legado de su pasado, impreso en su propia arquitectura. El casco antiguo es el principal exponente de la historia de ‘Ponsferrata’ y el punto de partida para conocer la ciudad y un municipio que tienen mucho que ofrecer, un sinfín de recursos turísticos que dan para más de un fin de semana. Su patrimonio arquitectónico, sus monumentos y museos, su entorno natural, su oferta cultural y desde luego, el potencial de la comarca que lo rodea hacen de éste un destino de interior perfecto, con el Camino de Santiago como médula espinal.

Importante ha sido el esfuerzo inversor realizado para poner en valor el casco histórico de la capital berciana. El entramado de calles estrechas y construcciones tradicionales tejido en la parte alta de la ciudad y presidido por la majestuosa y esbelta silueta del Castillo de los Templarios esconde numerosas joyas imprescindibles en cualquier itinerario turístico. La calle del Reloj y su torre, levantada sobre una de las puertas de la muralla medieval -la única que se conserva- separan dos de los emplazamientos más destacados: la plaza de la Encina, donde la estatua del Caballero Templario custodia la propia basílica en la que descansa la patrona del Bierzo; y la plaza del Ayuntamiento, sobre la que se erige el omnipresente edificio de estilo barroco de la casa consistorial, franqueado por los soportales que conceden a esta plaza el rango de Mayor.

También en la calle del Reloj se encuentra la antigua cárcel, ahora Museo del Bierzo. Un edificio de estilo renacentista estructurado en torno a un patio de central digno de mención. Como mención a parte merece igualmente la Casa de los Escudos, cuyo interior acoge la colección radiofónica que da forma al Museo de la Radio impulsado por Luis del Olmo y en cuya fachada se apoya uno de los árboles monumentales que atesora el municipio, la glicinia, especialmente ostentosa en primavera. En el plano vegetal, esta centenaria ilustre comparte protagonismo con otros como el Tejo de San Cristóbal de Valdueza, la Encina de San Blas de Campo o el Cedro de Incienso de la finca de Valdés en Ponferrada.

Pero volviendo al corazón de la ciudad, al entramado de callejuelas estrechas que da forma a su casco histórico y vida a la capital berciana —pues aquí se concentra buena parte de su oferta hostelera— el visitante no puede pasar por alto el entorno de las calles Paraisín o Pregoneros, en las que las casas de dos alturas con balconadas de madera se mantienen firmes sobre el asfalto; ni tampoco el edificio de Las Cuadras, anexo al Castillo de los Templarios, donde se encuentra la Oficina de Turismo y en cuyo interior merece la pena entrar para ver de cerca el patio empedrado con diminuto canto de río que se despliega a ojos de quien accede. También en los límites de la casco viejo, junto a la capilla de Nuestra Señora del Carmen, se encuentra el Albergue de Peregrinos, lugar de llegada y partida de quienes caminan hacia Santiago de Compostela. Ponferrada es, sin duda, uno de los enclaves cruciales dentro de la Ruta Jacobea y eso se respira en cada esquina. Se cuentan por cientos los peregrinos que escogen la capital berciana como inicio del viaje y desde ella puedan seguir por el tradicional Camino Francés o escoger el Camino de Invierno que atraviesa Las Médulas.

La Basílica de la Encina es el principal exponente del patrimonio religioso de Ponferrada pero, lógicamente, no el único. Muy próximas a la ciudad se encuentran la iglesia mozárabe de Santo Tomás de las Ollas y la románica de Santa María de Vizbayo en Otero. También la iglesia de San Andrés —sede de la décimo cuarta edición de Las Edades del Hombre— es un lugar distintivo y, en lo que a edificios religioso se refiere, tampoco se puede pasar por alto el convento de la calle del Reloj.

El Caballero Templario que custodia la Basílica de la Encina. L. DE LA MATA / ANA F. BARREDO