Un paseo que engatusa


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Entre Labaniego y Cobrana discurre la Ruta de la Conquista, que vertebra a su paso paisajes de gran belleza y valor, tanto patrimonial como ecológico. El Zofredal de Cobrana, el bosque encantado de Labaniego y la huella de antiguos pobladores astures y romanos son sólo algunos de los atributos de un recorrido de 15 kilómetros

MARÍA CARRO

Hace muy poco que el camino natural la Ruta de la Conquista es una realidad disfrutable en el Bierzo. Un itinerario en plena naturaleza que permite recorrer paisajes singulares y un importante legado cultural y patrimonial. Son quince kilómetros entre Labaniego y Cobrana en los que el caminante atraviesa también San Esteban del Toral, Viñales y Rodanillo —todos en el Bierzo Alto— y que incluso permite continuar hasta Congosto siguiendo el trazado del Camino Viejo a Santiago, Camino de la Montaña o también llamado Camino Olvidado, aludiendo a su discurrir por tramos de alta montaña y, al mismo tiempo, al olvido al que fue condenado desde el siglo XII, cuando el Código Calixtino apostó por el trazado por Foncebadón. Pero eso es otro cantar que bien merece un titular propio.

La Ruta de la Conquista aúna en un todo franqueable naturaleza, patrimonio histórico y cultura y, por supuesto, gastronomía; porque que en cualquier punto cardinal del Bierzo se come bien es una realidad indiscutible. Pero si el viajero se conforma con un simple bocadillo aderezado por la majestuosidad de un entorno idílico también puede hacerlo, porque a lo largo de la flamante ruta se han habilitado diversas áreas de ocio y descanso, así como miradores desde los que descubrir los secretos de un paisaje y sus localidades a vista de pájaro, que es como el sentido al que guían los ojos mejor entiende el contexto.

Los astures y romanos han dejado su huella en un itinerario de valor patrimonial y también ambiental. Atributos destacables son, en este sentido, los bosques de Labaniego y el zofreral de Cobrana, que abre la puerta a una ruta botánica anexa entre alcornocales perfectamente señalizada y apta para varios niveles: la larga es de diez kilómetros y la más corta se reduce a la mitad. Recorrer los restos del antiguo convento de San Fructuoso de Labaniego y los vestigios de antiguos pobladores en el Castro de Tudela, La Escrita o La Cerca; y dejarse seducir por la magia de los tres olivos que custodian la iglesia, también en Labaniego, es posible si los pasos siguen la estela de la Conquista.

Y si el caminante se ve con fuerzas de enganchar con el ya descrito Camino Olvidado que lleva a Congosto, es su caminar se encontrará de bruces con el Santuario de la Virgen de la Peña, que permite disfrutar de una de las vistas más impresionantes del Bierzo, con el embalse de Bárcena en primer término.

Une Labaniego y Cobrana pero se pueden extender hasta Congosto siguiendo el Camino Olvidado o Camino de Montaña a Santiago de Compostela. La Ruta de la Conquista vertebra paisajes de los que parten otros itinerarios que merece la pena descubrir, como el que atraviesa el zofreral de Cobrana o el que permite perderse en el bosque encantado de Labaniego. L. DE LA MATA / DL