Una microfábrica de cerveza en León


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David Cazurra abre en León una pequeña fábrica que es pub a la vez donde degustar cerveza y picotear delicias.

SUSANA VERGARA PEDREIRA

Todo se resumiría en una expresión: errequeerre. Es la filosofía de David Gil que, fiel a esa máxima, regresa con un nuevo proyecto, siempre vinculado a una cerveza que tiene denominación y esencia leonesas: Cazurra. A Gil le ha atrapado hace tiempo ese nombre, que él identifica con el tesón, con la capacidad de volver una y otra vez. Tanto le ha cautivado el nombre, que hasta lo ha incorporado al suyo. Así es como se ha convertido en David Cazurra.

De esa simbiosis nace ahora una micro cervecería que es a la vez fábrica, pub y lugar de tertulia. Por partida triple, se ha instalado Cazurra fabricante, cerveza y cervecería al final de Puerta Moneda, donde el Mercado se convierte en el barrio de Santa Ana, en el 6 de Arquitecto Lázaro. Es un brew pub, un lugar distinto donde beber cerveza fresca que ha sido elaborada allí mismo, sin perder la cadena de frío, cuidando el producto como si estuviese vivo. Cerveza pura, en todo su esplendor, con todos sus matices. Todo a la vista, un cristal separa la fábrica del pub.

Es una especie de religión para David, que ama las cosas bien hechas, cercanas, sin artificios. Por eso también el lugar, pegando a la muralla de las Cercas, «para no perder la vida de barrio, la cercanía con la gente que te rodea», dice este emprendedor leonés que aprendió el oficio en Chile, durante un viaje vital al otro hemisferio.

Tal vez la vida le enseñó hace mucho tiempo qué es lo importante: «Sólo pasamos una vez por aquí». Ha quemado ya muchas etapas, que le han curtido. «Nos han enseñado de alguna forma lecciones que de otra manera hubieran sido difíciles de aprender».

«Sí, es una locura pensar así en estos tiempos, pero mi visión es certera a la hora de preferir vivir así, sin dejar ninguna tarea de vida sin hacer o intentar», explica Gil.

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Foto: F. OTERO PERANDONES

En su micro cervecería elabora seis cervezas hechas en la propia fábrica, aunque en la carta se incluyen algunas nacionales e internacionales de renombre, con el marchamo de lo más novedoso del mercado. Anuncia que en el local hará algún experimento que probará allí mismo, en directo.

El servicio se hace en la barra. Allí se escriben en una pizarra las cervezas que están pinchadas. El cliente puede preguntar las características de cada una para ver cual es la que mas se amolda a sus gustos. Sin más protocolos. «Nuestro sistema es acercarte a pedir en la barra para luego sentarte donde mas te apetezca, procurando un lugar donde nadie corre entre las mesas…», explica David Gil.

Los lunes por la tarde, a puerta cerrada (es el día de descanso, que él no se toma), organiza degustaciones para mostrar a clientes y hosteleros la variedad de cervezas y sus estilos, una forma de «educar paladares». Son catas reducidas, de 20 personas como máximo, un pequeño grupo para degustar una bebida con milenios de historia. Basta con entrar en la página www.cazurra.beer y rellenar el formulario de reserva.

Los sábados por la mañana se puede visitar la fabrica y degustar las cervezas pinchadas en pequeños grupos mientras Gil explica el proceso y disipa las dudas. De martes a domingo, de seis y media de la tarde a 12 de la noche (la una de la madrugada si es fin de semana o festivo), en un ambiente con decoración industrial, intentando mantener la esencia de una fabrica, se puede probar el producto, contemplar la zona de producción y comentar detalles sobre la fabricación. O, como dice David Gil, «todo un mucho alrededor de la cerveza a pie de calle».

Cerveza y algo más. Pequeños bocados que componen una carta deliciosa de sándwiches y hamburguesas únicas. Carne roja, salmón, cordero y burguer veganas entre sabrosos panes de aquí y de allá, de León a Japón.

«La idea es hacer cosas que uno se comería en casa con las mismas materias primas que usaría en su cocina, una comida simple pero sabrosa que se puede degustar cómodamente, sin etiqueta», explica.

Para el final, ha elegido un delicia, gominolas maceradas en Cointreau, y «algunos licores de buena destilación». «Queremos ofrecer algo distinto. Ginebras, vodkas, ron y whiskys que mas que gourmets estén bien hechos pensando mas en la calidad del producto que en su márketing».

Así es como quiere vivir, entre pequeños gestos, perdonando errores, sin miedo a las imposiciones de este sistema de vida, pagando las cuentas, empleando su vida y su día en lo que más le gusta, hacer cerveza, recibiendo el mejor regalo, que alguien le diga sencillamente ‘me gusta’.

Luchador incansable y buena gente, invita a ponerle a la vida un punto «canalla», le gusta compartir el tiempo, hablar de cerveza, mostrar lo que sabe, disfrutar de la vida, vivir y dejar vivir. Y ahí está David Cazurra otras vez, errequeerre. Quizá, su segundo apellido.

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Una pizarra contiene el nombre de las cervezas pinchadas ese día. Es la micro fábrica de cerveza y pub que ha abierto David Gil, que ha adoptado ya el apellido de Cazurra, al final de Puerta Moneda, en una bocacalle de Las Cercas. F. OTERO PERANDONES