Vega Montán Silk,
el mencía más sedoso


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El vino no lo hace el calendario, sino la añada y el punto de sedosidad a la Mencía se lo da el aporte justo de madera. Son los principios que inspiran el tinto que en el apellido lleva la cualidad. El ‘Vega Montán Silk’ de Adriá sólo se elabora cuando la vendimia da lo mejor.

RAFAEL BLANCO

Es Mencía cien por cien procedente de viñas de Parandones, Villadecanes y Corullón que se despalilla y se estruja o no dependiendo de la añada, y fermenta en depósitos de acero. No hay secretos en el proceso de elaboración, pero sí son importantes algunos detalles, como que la uva es siempre muy madura, aunque nunca en exceso, que macera y fermenta a temperatura controlada y que la selección de levadura se hace cada año atendiendo a las características de la materia base. Tras la fermantación maloláctica el vino pasa a barricas, donde permanece tres meses encontacto con sus propias lías y luego a un fudre de cinco mil litros para su afinamiento y homogeneización. Una vez pulido, descansa antes de su comercialización. Pero previamente se habrá realizado una filtración suave sin estabilización, con el objeto de cuidar al máximo la calidad del producto y evitando la pérdida de su potencial visual, aromático y gustativo.

Pero el sedoso Vega Montán Silk huye de la estandarización. «Cada añada es distinto. Ni los procesos ni los tiempos son algo estricto. El vino no se hace por el calendario ni por el reloj», explica Rubén Rubial González, responsable técnico de la bodega y autor de éste y los demás vinos de Adriá.

«El objetivo —recuerda el integrante de la mejor generación de enólogos que ha dado el Bierzo— es conseguir hacer un tinto que tenga la fruta de un joven con un punto de madera de muy bajo tostado que no lo enmascare, que exprese también cierta mineralidad, que sea característico de la zona de producción y perfectamente reconocible e identificable como Mencía. Ese es nuestro patrimonio y eso es lo que, por encima de todo, tenemos que cuidar y también exigirnos a nosotros mismos».

La exigencia de la máxima calidad de elaboración en uno de los vinos más representativos de la bodega villafranquina, que realiza una intenta actvidad realacionada con las catas, el enoturismo y la atención al público en un punto estratégico del Bierzo y del Camino de Santiago, se ha respetado desde la primera añada de elaboración y llega hasta el extremo de que sólo se vinifica bajo las máximas garantías. «Nació en 2008 y hubo 2010 y 2012. Habrá 2013. No nos importa saltarnos algunas añadas. Entendemos que eso depende del vino y el vino no lo puede marcar nunca el año».

BODEGAS ADRIÁ SL

www.bodegasadria.com
Carretera Madrid-La Coruña, kilómetro 407
Villafranca del Bierzo

Adriá, que estructura su producción en dos gamas, acaba de estrechar y racionalizar su gama. Bajo la referencia ‘Vega Montán’ elabora un blanco bivarietal (50% Godello y 50% Doña Blanca; 10.000 botellas, 3,50 euros), un Godello (10.000; 5,00) y un tinto joven (30.000; 3,50). El ‘Adriá’ de 9/12 meses de crianza (10.000; 9,90) completa la serie VM de los mencías de más alta calidad que abre el ‘Silk’.

Calificación: DO Bierzo. Tipo: Tinto 2013. Variedad: Mencía. Envejecimiento: 4 meses en foudre de 5.000 litros. Grado alcohólico: 14,5º. Servicio: 15-16 grados. Tiempo de consumo: En uno o dos años. Producción: 
15.000 botellas. Precio en bodega: 5,00 euros.

■ Atractivo color granate intenso con ribetes violáceos de su juventud.
■  Intensa y persistente nariz. Se aprecian sutiles notas de violetas, fruta roja golosa y toques balsámicos.
■  En boca es equilibrado, con cierta frescura, suave, sedoso y de trago fácil.