Xestal, un vino con alma


www.diariodeleon.es
«Es el alma de la bodega y el representante más fidedigno de nuestra idea de vino». El ‘Xestal’, definido así por su autor, es la bandera de Gancedo, la que marca el camino a seguir. Pero no es el único gran vino de la bodega de Quilós, envuelta en un cabal proceso de reinterpretación de la actividad y de redefinición del futuro de la sociedad.

RAFAEL BLANCO

Es el vino de la bodega, el que te da el día a día y por el que te levantas a trabajar». Más allá de la idea muy precisa que sobre él tenga su autor, este mencía singular y extraordinariamente representativo del Bierzo es en esencia un modo de vida, una manera de interpretar la vitivinicultura y de dar sentido a la íntima relación del hombre con la tierra y con la viña muy en concreto. En la de Ginés Fernández, en sí mismo un compendio de elaborada sabiduría sobre agricultura y vinificación, hay algo más allá del respeto, el entendimiento y el compromiso con el entorno y las personas; hay una desbordada emoción y una cierta espiritualidad que confieren al vino esa alma que se descorcha en cada botella de Xestal y se saborea en cada sorbo profundo de este tinto berciano genuino y genial.

«Tiene todas las singularidades por las que merece la pena trabajar la viña y, a mi juicio y sin desmerecer nada ni a nadie, sino con absoluto respeto, representa el concepto preciso de vino del Bierzo», afirma Ginés Fernández. Pero esa idea debe ser también una aspiración compartida: «Si todas las bodegas hicieran un Xestal estoy seguro de que podríamos mantener el viñedo en el Bierzo». Toca su autor con esa afirmación el doloroso asunto del abandono de la actividad y la rentabilidad de la labor en la viña. «Hay que valorar la uva de una manera justa y sabiendo que por debajo del euro de coste perdemos dinero. Y esa es labor de todos». Opina el viticultor —vamos a dejarlo en eso porque él se siente más a gusto en esa definición que en la de bodeguero— que el vino en general perdió hace tiempo el respeto al agricultor, verdadero pagano de la crisis del sector. Los abusivos precios impuestos en la compra de la uva no dejan margen para el desarrollo de la labor en el campo y ese estrangulamiento económico de una actividad fundamental en la comarca aboca a la extenuación al viejo viñedo berciano, un patrimonio de valor incalculable.

Ese es también el valor que tienen las cepas de las tierras pimenteiras (rojizas) de Las Ailladas y de Vilerín; de Xestal, de donde brota el mencía que nos ocupa; de Ucedo, paraje que da nombre al tinto de más alta expresión de la bodega. O de las Lamas de Picón, cuatro hectáreas de viñedo de incomparable belleza. Esas cepas, probablemente las mejores del Godello berciano, son la base de los Capricho y Herencia del Capricho —éste sólo en cosechas «espectaculares»—, los dos soberbios blancos de la bodega que ya superan en volumen de producción a los tres tintos. «El valor real del Bierzo está en la Mencía, pero el Godello tienen un gran potencial si dejamos de plantarlo en los patales», dice quien también ejerce magisterio en su elaboración.

ByV GANCEDO SL

www.bodegasgancedo.com
Parcela 467. Polígono 6. C/ Vistalegre s/n. Quilós-Cacabelos

Viñedo viejo, viticultura tradicional —«evolución, pero no revolución» en las labores de cultivo—, respeto al medio ambiente y fidelidad a la actual línea de productos son las líneas maestras que definirán el futuro de Bodegas y Viñedos Gancedo SL, empresa familiar en tránsito hacia una nueva idea de sociedad a partir de la entrada en la misma de dos inversores. La ampliación de las instalaciones y la compra de viñedo muy seleccionado —la compañía dispone ya de veinte hectáreas de cepaje propio dividido en setenta parcelas— apuntan a un futuro ambicioso, que también se concretará en la plantación de la nueva propiedad delimitada por la concentración parcelaria en Los Infiernos, un paraje al otro lado del Cúa que alude en su mención a las extremas dificultades que la demoníaca orografía impone a su cultivo y del que se recuerda sobre todo el frecuente vuelco de los carros de uva y la tremenda frustración de los viejos viticultores. Gancedo ve allí un gran potencial, de manera que el reto no sólo no intimida, sino que entusiasma a quien viene acariciando desde hace años ese celestial sueño.

Calificación: DO Bierzo. Tipo: Tinto crianza 2008. Variedad: Mencia. Envejecimiento: 12 meses en barrica y al menos 24 en botella. Graduación alcohólica: 14º. Servicio: 17-18 grados. Consumo: En tres o cuatro años. Producción: 35.000 botellas. Precio en bodega: 14,00 euros.

■ Es de color rojo picota de bastante intensidad y también de buena capa.
■ En nariz, aromas finos, tostados, cremosos, fruta madura, especialmente ciruelas negras maduras, confitura...
■  Potente, carnoso, con taninos finos y fruta madura pero con la expresión fresca propia de la Mencía, con un final persistente, fresco, equilibrado y original. Especialmente representativo del Bierzo.